Juan Enrique Azcoaga (1925-2015): pionero de la Neuropsicolog�a del aprendizaje: In Memoriam
Juan Enrique Azcoaga (1925-2015): Pioneer of Learning Neuropsychology. In Memoriam
Pedro C. Mart�nez-Su�rez1, Oscar Ar�stides-Palacio2 &
Mar�a Luisa Mont�nchez-Torres3
1 Laboratorio de Neurociencias C�sar Cordero.
Facultad de Educaci�n. Universidad Cat�lica de Cuenca. Cuenca-Ecuador. Correo:
[email protected]
2 Instituto de Neuropsicolog�a Aplicada INAP. Buenos Aires-Argentina.
Correo: [email protected]
3 Centro de Investigaci�n de Educaci�n. Facultad de Educaci�n. Universidad Cat�lica de Cuenca. Cuenca-Ecuador.
Fecha de recepci�n: 13 de diciembre de 2017
Fecha de aceptaci�n: 14 de marzo de 2018
RESUMEN
INTRODUCCI�N. Juan E. Azcoaga es uno de los pioneros de la Neuropsicolog�a latinoamericana, sus aportaciones a los fundamentos del aprendizaje a partir de las ideas de Pavlov o Luria son importantes no s�lo porque introduce en la regi�n el sustento neurofisiol�gico de las teor�as reflexol�gicas sino por sus propias aportaciones a las bases biol�gicas del aprendizaje y su conexi�n con la Pedagog�a. OBJETIVO. En este trabajo se realiza una revisi�n te�rica de los componentes del aprendizaje introducidos por Azcoaga y su diferenciaci�n entre aprendizaje fisiol�gico y pedag�gico, siendo la finalidad principal del art�culo visibilizar la figura del neuropsic�logo argentino. El aporte procede tambi�n de quienes han sido sus disc�pulos directos como Oscar Ar�stides Palacio, coautor de este trabajo .M�TODO. �Se realiz� un an�lisis del contenido de sus principales obras, consulta a expertos y documentaci�n audiovisual. RESULTADOS. Un recorrido por los Dispositivos B�sicos de Aprendizaje (DBA) de su teor�a nos proporciona una base para su discusi�n. DISCUSI�N Y CONCLUSIONES. Una teor�a neuropsicol�gica-cognitiva como la de Azcoaga constituye la base suficiente para armar una teor�a a la luz de la Neurociencia cognitiva. En esta l�nea se discute su aportaci�n.
Palabras clave: Neuropsicolog�a, Aprendizaje, Fisiolog�a, Azcoaga.
ABSTRACT
Juan E. Azcoaga is one of the pioneers of Latin American Neuropsychology. INTRODUCTION The Azcoaga�s contributions to the foundations of learning from the ideas of Pavlov or Luria are important not only because Azcoaga introduces the neurophysiological sustenance of reflexological theories in the region but for his own contributions to the biological bases of learning and its connection with Pedagogy. OBJECTIVE. In this paper, there is a theoretical review of the learning components introduced by Azcoaga and its differentiation between physiological and pedagogical learning. The aim of this article is to visualize the Argentinian neuropsychologist's profile. The contribution also comes from those who have been direct disciples like Oscar Aristides Palacio, co-author of this work. METHOD. A content analysis, an expert consultation and an audiovisual review were made. RESULTS. �A tour of the Basic Learning Devices (DBA) of his theory provides a basis for discussion. DISCUSSION AND CONCLUSIONS. A neuro-psychological-cognitive theory like that of Azcoaga is the sufficient basis to put together a theory in the light of the cognitive Neuroscience. In this line, his contribution is discussed.
Key words: Neuropsychology, Learning, Physiology, Azcoaga.
INTRODUCCI�N
El Dr. J. E. Azcoaga, desarroll� numerosas contribuciones te�ricas a la Educaci�n. En su obra �Aprendizaje Fisiol�gico y Aprendizaje Pedag�gico� [1] expone lo relativo a la fisiolog�a del aprendizaje y supone una extensi�n a la doctrina de las funciones cerebrales superiores. En el libro citado define el aprendizaje como: �un proceso que afecta al comportamiento de un animal o de un ser humano, que alcanza a tener car�cter bastante estable y que se elabora frente a modificaciones del ambiente externo, que tambi�n tiene car�cter relativamente estable� [2]. Es decir, el aprendizaje se va a producir en el �mbito del comportamiento como una forma de reorganizaci�n del mismo. Si no se produjera el aprendizaje, el comportamiento que tiene car�cter permanente y se apoya en actividades estereotipadas (las cuales pueden haber sido producto de aprendizajes anteriores) no se modificar�a. Este art�culo tiene como objetivo visibilizar la figura del doctor Azcoaga como pionero de la Neuropsicolog�a del aprendizaje.
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Figura 1. Fotograf�a de Juan Azcoaga
M�TODO
Unidad de An�lisis ��
����������� Se realiz� un an�lisis de contenido de las obras de Juan Enrique Azcoaga citadas en el art�culo. Asimismo se parti� de las experiencias narradas por uno de los autores de este trabajo, el doctor Ar�stides,� por su estrecha relaci�n con el homenajeado (Teor�as fisiol�gicas en la Educaci�n, no publicado). �Igualmente, se utiliz� un audiovisual realizado el mismo a�o de su fallecimiento, grabado en la Universidad de Benos Aires el 7 de mayo de 2015. Por �ltimo se incorporaron tambi�n ideas procedentes del XII Congreso Argentino de Neurospicolog�a procedentes de conversaciones informales con disc�pulos directos.
Normas �ticas de investigaci�n
����������� Al tratarse de un estudio te�rico no se recurri� a la f�rmula de consentimiento informado si bien, uno de los autores comunic� verbalmente a la viuda del autor homenajeado de la existencia de este art�culo as� como otras obras de homenaje que se han hecho para resaltar la figura de Azcoaga. �
T�cnicas de recolecci�n de datos
����������� Se analizaron diversas fuentes de informaci�n que permitieron identificar los principales aportes de Azcoaga en la neuropsicolog�a del aprendizaje. �
Procedimiento
����������� En primer lugar se realiz� una lectura exhaustiva de las obras mencionadas en las referencias. Se procedi� a visualizar el v�deo que incluye entrevista autobiogr�fica y se�alado tambi�n previamente. Se realizaron entrevistas informales con 4 disc�pulos directos de Azcoaga, dos hombres y dos mujeres donde se contrastaron las anotaciones realizadas. Todos ellos miembros de SLAN. De este procedimiento se deriv� una lectura comentada de sus obras que supone una visi�n de los autores de este estudio y� que se incluye en el apartado siguiente.
RESULTADOS
����������� En primer lugar, haremos una breve descripci�n de los requisitos necesarios para que se produzcan todo tipo de aprendizajes, los cuales constituir�n los Dispositivos B�sicos de Aprendizaje (DBA), la Actividad Nerviosa Superior (ANS) y la base Afectivo Emocional (BAE) , resaltando los aprendizajes fisiol�gicos, determinantes de las funciones cerebrales superiores (FCS), sin las cuales o bien con d�ficit en su constituci�n se producir�an dificultades de aprendizaje o bien un aprendizaje patol�gico.
Dispositivos B�sicos de Aprendizaje
Motivaci�n: entendida �Como el estado de excitabilidad �ptima para iniciar un condicionamiento, como una de las condiciones del sistema nervioso central que hacen posible comenzar un proceso de aprendizaje. Motivar para una determinada forma de aprendizaje escolar significa crear est�mulos convenientes que susciten la atenci�n t�nica� [2]. Los est�mulos imprescindiblemente deber�n ser de tipo sensoperceptivo y adecuados para impedir la monoton�a y evitar la habituaci�n que transformar�a el aprendizaje de positivo en negativo. Las primeras manifestaciones de la motivaci�n durante la lactancia se manifiestan por medio del hambre, afecto, sue�o etc�tera, los que forman parte de la homeostasis, posteriormente entre los 1 a 3 a�os se manifiestan los comportamientos espont�neos de exploraci�n y de juego se agregan a los objetivos que dan lugar a la motivaci�n. Posteriormente, en la etapa de educaci�n inicial y primaria, van a incorpor�ndose objetivos de tipo social (juegos colectivos, afinidades, intereses de grupo) y cultural.
Atenci�n f�sica y t�nica: La atenci�n f�sica, es un fen�meno relacionado al reflejo de orientaci�n y a la estimulaci�n s�bita, tanto de la sustancia reticular como del sistema tal�mico difuso. Para que se produzca la atenci�n f�sica deben estar presente una estimulaci�n sensorial con un grado de alerta cortical, dadas estas condiciones, la estimulaci�n determina la respuesta atencional, la cual puede ser muy d�bil o excesiva, dependiendo de ese nivel de excitabilidad. La misma comienza su desarrollo en el periodo de lactancia, bajo la forma del reflejo de orientaci�n.
La atenci�n t�nica o sostenida, est� subordinada a la motivaci�n [1] [2] y se corresponde al mantenimiento de un nivel apropiado de receptividad de uno o varios canales sensoriales. Esta atenci�n posteriormente al periodo de lactancia, comienza a predominar sobre la f�sica, e implica el desarrollo de la habituaci�n. En el periodo preoperatorio, concordante con la educaci�n inicial, la atenci�n t�nica se mantiene durante lapsos de veinte minutos a treinta minutos, si la atenci�n f�sica no interfiere. La atenci�n t�nica se va intensificando en el periodo operatorio, cuando comienzan los ni�os la operaci�n primaria.
Habituaci�n: Se puede considerar como un fen�meno de aprendizaje negativo, producto de ciertos est�mulos auditivos mon�tonos, a medida que el est�mulo va siendo repetitivo, se aten�a la respuesta hasta que se inhibe totalmente. Se trata de la capacidad del organismo de dejar de reaccionar con el reflejo de orientaci�n-investigaci�n a est�mulos mon�tonos y repetidos [1].
Memoria: reciente (memoria a corto plazo) y remota (memoria a largo plazo). �La memoria de corto plazo esta mediada por la facilitaci�n sin�ptica de circuitos reverberantes. La memoria de largo plazo consiste en el cambio de la composici�n protoplasm�ticla que determina a la neurona para un tipo espec�fico e informaci�n, dentro de una poblaci�n neuronal� [3].
Sensopercepci�n: �es un proceso complejo en el que cada est�mulo constituye ya parte de un todo funcional que puede a su vez ser nuevo o estar incorporado al individuo� [5]. Para que la misma se pueda llevar a cabo, es necesario que est� intacta la capacidad funcional sensoperceptiva, lo que requiere la actividad normal de todos los analizadores, tanto en los sectores perif�ricos como en los corticales donde se realizan la s�ntesis y an�lisis de los est�mulos.
�Actividad Nerviosa Superior (ANS)
����������� La neurona manifiesta su actividad por efectos positivos, como ser la contracci�n de un m�sculo o la secreci�n de una gl�ndula o por efectos negativos, cuando bloquea la actividad funcional de otras neuronas. El efecto positivo se denomina excitaci�n y el negativo inhibici�n y es realizado por cada neurona, grupos de neuronas y� grandes estructuras nerviosas. Esta actividad, no implica que el estado de excitaci�n interrumpe al de inhibici�n, sino que se producen gradaciones e interacciones entre ambos procesos. En condiciones normales tanto la excitaci�n como la inhibici�n, pueden concentrarse o irradiarse. De manera que la concentraci�n de la excitaci�n es acompa�ada de una extensi�n de la inhibici�n tendiente a circunscribir cada vez m�s el foco de excitaci�n, mientras que la irradiaci�n o generalizaci�n de la excitaci�n se realiza a expensas de la retirada de la inhibici�n [9].
No siempre esto es as�, en ciertas condiciones, uno de los procesos influencia la calidad del otro, y en vez de producirse la irradiaci�n y concentraci�n, se produce la inducci�n de uno de los procesos activos del sistema nervioso sobre el otro [9]. Cuando esto sucede, una respuesta excitatoria tiende a profundizar la inhibici�n subsiguiente y una respuesta inhibitoria tiende a aumentar la magnitud de la respuesta excitatoria. En el primer caso estar�amos ante una inducci�n negativa y en el segundo en una inducci�n positiva.
Base afectivo emocional (BAE)
La base afectivo emocional (BAE), si bien est� muy especialmente ligado a la motivaci�n, no debe confundirse con esta, es la que hace posible y apetecible el aprendizaje, toda falla en la misma puede originar trastornos generalizados del aprendizaje. El desequilibrio de la BAE, puede generar desde cuadros leves hasta la configuraci�n de cuadros de orden psiqui�tricos infantiles. Esta informaci�n emocional, se manifiesta desde el �ltimo trimestre del embarazo y es inherente a toda actividad. En la misma no es conducente el tipo de informaci�n emocional presente, ya que un agente que libere efectos emocionales, afecta el curso del aprendizaje, por lo que es necesario �un silencio emocional, a lo que se llam� equilibrio� [3].
Funciones Cerebrales Superiores (FCS)
Las Funciones cerebrales superiores (FCS) o sistemas funcionales complejos son el resultado de procesos de aprendizajes con caracter�sticas propias [10] y se consideran en la misma a las praxias, las gnosias y el lenguaje.
Las praxias, se van a formar a partir de los reflejos primitivos que es el material que posee el reci�n nacido, de los cuales se van a producir las praxias. Por ejemplo, el reflejo de prensi�n palmar dar� origen al de las m�ltiples y delicadas praxias de la prensi�n, el reflejo de la marcha del reci�n nacido, la bipedestaci�n, la marcha, la carrera. Dos condiciones tienen en com�n: Estos reflejos primitivos desaparecen antes del a�o, y �solo algunos de ellos suelen reaparecer en el s�ndrome frontal� [3]. En segundo lugar, �la patolog�a del adulto pone de manifiesto su realidad cuando su la lesi�n cerebral del adulto da lugar a su desorganizaci�n� [3] [9].
El desarrollo de las praxias, debe entenderse como una �manifestaci�n de procesos de aprendizaje que tienen lugar en la actividad motora� [2] [9]. De este modo llegamos a la conclusi�n que la conexi�n del individuo con el ambiente no se realiza solo por los �rganos de los sentidos, en su concepto cl�sico, sino tambi�n por medio de su actividad muscular, que es una actividad sensorial propioceptiva. Los cambios en el ambiente, determinan en el individuo una actividad motora espont�nea, que puede ser exploratoria, defensiva, de prensi�n, carrera, etc. Podemos decir que la praxia puede considerarse como la unidad de un estereotipo cinest�sico motor, que responde a un aspecto corriente del comportamiento motor, las que pueden ser de distinto tipo; vegetativas, simples, som�ticas o m�s complejas.
Cuando existe estabilidad en un determinado comportamiento motor, el mismo se llama h�bito, lo que implica su condici�n de autom�tico, que se manifiesta independientemente de la voluntad ante un est�mulo cualquiera. El mismo se logra, cuando se ha emancipado de las instrucciones verbales del lenguaje interno.
Las gnosias, tienen una gran cantidad de aspectos que se corresponden con la sensopercepci�n, y algunas de las mismas tienen car�cter complejo, dado que algunas comprenden tambi�n actividades motoras [9]. La organizaci�n de una gnosia implica la aferencia simult�nea de un conjunto de est�mulos que llegan a la corteza encef�lica, creando as� las condiciones necesarias para una s�ntesis por la �nica circunstancia de coincidir, cuando esta coincidencia se hace repetitiva, la s�ntesis tiende a consolidarse.
Existen adem�s diversas condiciones que act�an como reforzamiento, debido a que la adquisici�n de una gnosia determinada est� unida a ciertas circunstancias que la hacen necesaria a trav�s de la motivaci�n [9]. Los reforzamientos, pueden ser puramente sensorial, sensoriomotor o puede ser instrumentado por el lenguaje.
Cuando se produce una acci�n de reforzamiento de tipo sensorial,� generalmente es el resultado de anteriores procesos de aprendizaje que lograron la capacidad de an�lisis de un analizador dado. En cambio, el reforzamiento sensoriomotor, cuando se produce, est� relacionado con una actividad motora como ser en el desplazamiento para algunas gnosias visuoespaciales, o cuando se movilizan los dedos en la elaboraci�n de estereotipos t�ctiles.
Como ya vimos, las condiciones para la elaboraci�n de los estereotipos sensoperceptivos quedan� disponibles para su posterior utilizaci�n bajo la forma de reconocimiento, siendo el mismo una de las formas m�s comunes de manifestarse de la memoria, tanto inmediata como mediata. La incapacidad de este reconocimiento es lo que caracteriza a las agnosias, como tambi�n un d�ficit en la capacidad de an�lisis y s�ntesis para esas formas de la sensopercepci�n.
Debemos destacar un aspecto especial e interesante de la consolidaci�n de los estereotipos sensoperceptivos. Por el cual determinados est�mulos� pueden tener el car�cter de m�s fuertes por diferentes circunstancias, en algunos casos por tener mayor intensidad, en otros al haber sido iniciales o los que han sido reiteradamente reforzados [9]. Lo m�s interesante, es que estos est�mulos pueden ser capaces de suscitar el conjunto del estereotipo, dando as� la posibilidad real del conocimiento, tienen� el car�cter de se�al del estereotipo, lo que determina posibilidades insospechadas de eficiencia en el trabajo del sistema nervioso central, al sustituir las gnosias por sus se�ales.
Gnosias simples
Gnosias auditivas. Relacionadas con el analizador auditivo, las cuales ata�en a la identificaci�n de sonidos, ruidos y m�sica, esto no implica el reconocimiento de los sonidos del lenguaje.
Gnosias visuales, las mismas corresponden al reconocimiento de colores y de formas, aunque estas �ltimas, pueden considerarse dentro de las gnosias complejas porque presuponen la intervenci�n de otros analizadores.
Gnosias t�ctiles, refiere al conjunto de estereotipos t�ctiles, desarrollados especialmente a partir de los extremos de los dedos, sin desechar tambi�n otros territorios cut�neos.
Gnosias gustativas, olfatorias y otras, son los estereotipos que se corresponden con los respectivos analizadores, incluyendo la sensopercepci�n t�rmica, vibratoria y otras de menor importancia.
Gnosias complejas
Estas gnosias tienen la particularidad de incluir la intervenci�n de diversos analizadores, por lo que solo pueden analizarse teniendo en cuenta el modo de su formaci�n.
Gnosias visuoespaciales, la mismas incluyen un conjunto amplio de estereotipos que incluyen el de reconocimiento de formas geom�tricas, fisonom�as, planos, la apreciaci�n de distancias y la orientaci�n espacial. Las gnosias visuoespaciales, resultan de la elaboraci�n de estereotipos retinianos y propioceptivos de los m�sculos oculares. La lesi�n y el trastorno en la organizaci�n del espacio mediante las gnosias visuoespaciales y la correspondiente actividad pr�xica relacionada con ella, producen la apractoagnosia o la apraxia constructiva, quienes tienen este tipo de trastorno, presentan dificultades para armar modelos en dos dimensiones, reproducci�n de dibujos, ordenamiento de figuras o rompecabezas, entre otros.
Gnosias t�ctiles complejas, las que se elaboran en el proceso de palpar, que implica la actividad muscular de los dedos y las correspondientes aferencias propioceptivas de los m�sculos, los tendones y las articulaciones que se combinan con las aferencias t�ctiles mismas, debi�ndose agregar aferencias t�rmicas y de receptores de presi�n que se hallan en la piel. Estas gnosias resultan as� de la combinaci�n simult�nea de estas aferencias, a las que se asocian las visuales.
Esquema corporal, es un conjunto de gnosias organizadas din�micamente que incorporan o excluyen componentes. Este se trata de un proceso gradual que implica la correlativa organizaci�n de una serie de gnosias correspondientes a aferencias propioceptivas, del equilibrio, visuales y t�ctiles que se va construyendo diariamente con el reforzamiento de diversos tipos de est�mulos y con la elaboraci�n de gnosias diferentes para las distintas partes del propio cuerpo [2].
En el ni�o, seg�n las experiencias llevadas a cabo por Luria [11], en principio hay un predominio del primer sistema de se�ales � la sensopercepci�n � sobre el segundo sistema de se�ales � el lenguaje-, tomando este posteriormente un papel predominante.
�El papel del lenguaje es aqu� igual que en otras formas de aprendizaje al de un reforzador, de caracter�sticas positivas o de caracter�sticas inhibitorias, que instrumentan la labor anal�tica sint�tica del analizador al que corresponde la gnosia [2].
El lenguaje
El proceso por el que atraviesa el ni�o en la progresi�n del juego vocal desde la organizaci�n de las primeras palabras y de estas a las oraciones ha sido se�alado por varios autores, pero sintetizado por Mc Carthy [14].A continuaci�n se describe la visi�n de Azcoaga en la adquisici�n del lenguaje.
El lenguaje es producto de un proceso de aprendizaje fisiol�gico. Desde las primeras semanas de desarrollo, comienzan los procesos de aprendizaje como factor causal de la adquisici�n del lenguaje, en primera instancia a trav�s del juego vocal en los primeros meses de vida. El juego vocal, emerge como resultado de la colaboraci�n de diversos aparatos sensoriales como fue descrita por Monakow y Mourgue [11] quienes demostraron que ciertas actividades innatas, como la respiraci�n, el grito, el llanto, la succi�n y la degluci�n, ir�n resolviendo la puesta en juego de ciertas f�rmulas sensorio-motoras, que posteriormente son el material constitutivo del juego vocal [5]. Estas formas se van consolidando a trav�s de la repetici�n de un cierto n�mero de aferencias coincidentes que se logran estabilizar y le confieren la propiedad de funcionar como un todo funcional.
Las producciones iniciales del juego vocal est�n determinadas por las actividades de estas f�rmulas sensorio-motoras.
Los fen�menos de aprendizaje del lenguaje se dan bajo la forma de consolidaci�n y estabilizaci�n de los estereotipos del juego vocal producto del reforzamiento auditivo. Es a trav�s del lenguaje que se habla al ni�o, y por medio de determinado n�mero de fonemas que este oye y que recibe como est�mulos auditivos, estos se ponen en marcha como reforzadores de su propio juego vocal. De este modo, se obtiene como resultado, que en el tiempo subsiguiente a la iniciaci�n de este proceso, el ni�o refuerza a las emisiones que coinciden con los est�mulos auditivos que recibe en forma constante. Emisiones que llevan por nombre estereotipos fonem�ticos al constituir la base fisiol�gica de los fonemas [2].
La emisi�n de las palabras es el producto de una s�ntesis de estereotipos fonem�ticos en una unidad superior a los que Azcoaga denomin� estereotipos motores verbales [5], los cuales se encuentra vinculados con el analizador cinest�sico motor verbal. Esta se considera la principal aportaci�n del autor en lo relativo a la adquisici�n del lenguaje.
DISCUSI�N Y CONCLUSIONES
����������� �Azcoaga ha sido un personaje controvertido, tal vez por sus inclinaciones pol�ticas [10] ��y su lucha por la defensa de las libertades civiles en Argentina, de ah� lo tard�o en la difusi�n de su obra y de su figura. Actualmente existe un inter�s creciente en sus aportaciones a la Neuropsicolog�a.
Su distinci�n entre aprendizaje pedag�gico y fisiol�gico, visto como realidades imbricadas e �ntimamente relacionas, explicadas mediante mecanismos psicofisiol�gicos es quiz� su aportaci�n m�s relevante [12].Para que el aprendizaje pedag�gico puede llevarse a cabo, es imprescindible que los procesos del aprendizaje fisiol�gico se hayan establecido en su debida forma, permitiendo de esa forma� constituir los que se han llamado los cuatro pilares del aprendizaje pedag�gico, es decir: los dispositivos b�sicos de aprendizaje (DBA), que comprenden: la motivaci�n, la atenci�n (f�sica y t�nica), la memoria, la sensopercepci�n y la habituaci�n; la actividad nerviosa superior (ANS; la base afectivo emocional (BAE). A partir de estos pilares que fundamentan la normalidad del proceso de aprendizaje escolar, es posible determinar y ubicar las posibilidades y variantes de sus trastornos.
Azcoaga puede considerarse por tanto, tambi�n un pionero de la sustentaci�n fisiopatol�gica de los trastornos espec�ficos del aprendizaje [11]. Las deficiencias en la actividad nerviosa superior (ANS), son t�picas en los retardos mentales y de los llamados ni�os fronterizos, quienes presentan trastornos de aprendizaje. En los casos de epilepsia, que en esencia es una descarga anormal y excesiva de ciertos grupos de neuronas y en algunos casos la misma puede afectar el aprendizaje, la actividad el�ctrica se transforma. Sus hip�tesis sobre la epilepsia pueden abrir l�neas de investigaci�n futuras.
Cuando las funciones cerebrales superiores (FCS) son comprometidas por la acci�n de agentes que act�an en el periodo prenatal, perinatal y postnatal, determina un cambio en la aparici�n de los llamados trastornos particulares o espec�ficos del aprendizaje, como ser: Retardo del aprendizaje de patogenia af�sica, que afecta la adquisici�n de la lectoescritura, del c�lculo y de las nociones matem�ticas; retardo del aprendizaje de patogenia an�rtrica, que incide en la adquisici�n de la lectoescritura y el retardo del aprendizaje de patogenia apr�xico/agn�sica, que dificultad el aprendizaje de la lectoescritura y el c�lculo gr�fico [14]. Cuando se hallan comprometidos la ANS, los DBA y la BAE, se originan trastornos de aprendizaje general o inespec�ficos, al no tener preferencia por ning�n �rea o tipo particular de los contenidos de la educaci�n, al producir una afectaci�n global [9]. La vinculaci�n de Azcoaga con la fonioaudiolog�a fue tambi�n muy evidente durante su trayectoria docente, la principal aportaci�n, de influencia claramente piagetiana se centra en los ya explicados estereotipos fon�micos motores. Su articulaci�n de los mecanismos subyacentes a los trastornos y dificultades de aprendizaje supone una s�lida teor�a fisiopatol�gica que merece una mayor atenci�n entre los investigadores del aprendizaje.
FUENTES DE FINANCIAMIENTO
����������� Obra no financiada.
DECLARACI�N DE CONFLICTO DE INTER�S
����������� Los autores declaran la no presencia de conflicto de inter�s.
APORTE DEL ART�CULO EN LA L�NEA DE INVESTIGACI�N
����������� En general la figura de Azcoaga no ha tenido gran repercusi�n en Latinoam�rica, excepto en los �ltimos a�os. Sin embargo, supone una figura reconocida a nivel mundial como muchos disc�pulos de Luria, Pavlov o S�chenov. �No s�lo son importantes sus aportes a la Fisiolog�a sino tambi�n a la Pedagog�a y en particular a la Psicopedagog�a. Por tanto, este art�culo intenta dar a conocer su teor�a de forma no exhaustiva pero s� sucinta y porque no decirlo, despertando el inter�s por toda su trayectoria, humana, pol�tica e intelectual.
DECLARACI�N DE CONTRIBUCI�N DE CADA AUTOR
����������� �Pedro C. Mart�nez-Su�rez. Coordinaci�n del art�culo, cambios propuestos por los pares revisores. Oscar Ar�stides-Palacio. Entrevistas, redacci�n del apartado de resultados. Mar�a Luisa Mont�nchez-Torres. Correcci�n de estilo. Cambios propuestos por los pares revisores.
REFERENCIAS
[1] Azcoaga, J. E. 1979. Aprendizaje fisiol�gico y aprendizaje pedag�gico. Buenos Aires: Ediciones El Ateneo, 1979.
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[4] Azcoaga, J. E. y Derman, B. 1970. Qu� son los estereotipos del lenguaje. Rosario: Ed. Biblioteca, 1970.
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[9] Ocampo-Barba, N. y Quintanar Rojas, L. 2017. Azcoaga: Neuropsicolog�a desde y hacia Latinoam�rica. Santa Cruz: INCC, 2017.
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[13] Massholder, A. 2015. Homenaje al doctor J.E. Azcoaga [V�deo en l�nea] Recuperado de: http://www.youtube.com/watch?v=S5NOx8NT3_c
[14] McCarthy, D. 1957. Desarrollo del lenguaje infantil en el ni�o. // Carmichael, M (ed.). Manual de Psicolog�a Infantil. Buenos Aires: Ed. El Ateneo, 1957.
[15] Sulle, A., y Bur, R. 2014. Vigotsky psic�logo. Buenos aires: Letra viva.
NOTA BIOGR�FICA

Pedro C. Mart�nez Su�rez es responsable del laboratorio de Neurociencias cognitivas C�sar Cordero de la Universidad Cat�lica de Cuenca-Ecuador. Ha sido vicerrector acad�mico en la Universidad Regional Amaz�nica Ikiam, universidad emblem�tica en Tena-Ecuador. PhD en Psicolog�a por la Universidad de Oviedo Espa�a. Fue becado por el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Cient�ficas-Espa�a) para la realizaci�n de su tesis doctoral y obtuvo premio extraordinario de Licenciatura.
Mar�a Luisa Mont�nchez-Torres Es directora del Centro de Investigaci�n de Educaci�n en la Universidad Cat�lica de Cuenca-Ecuador. PhD en Pedagog�a por la Universidad de Valencia. Musicoterapeuta. Experta en Educaci�n inclusiva. Ha sido asesora pedag�gica en la Universidad Regional Amaz�nica Ikiam, universidad emblem�tica en Tena-Ecuador. Recientemente premiada con el Best Paper Award en el congreso internacional ESCEL Educaci�n Superior de Calidad en el Espacio Latinoamericano que tuvo lugar en Quito el 8 y 9 de marzo de 2018 organizado por UNIR (Universidad Internacional de la Rioja).

Oscar Ar�stides-Palacio es director del INAP (Instituto de Neuropsicolog�a Aplicada). Ha realizado estudios de posgrado en la Universidad de Mosc�. Profesor de posgrado de la Sociedad de Neuropsicolog�a Argentina. Orientador educacional de la Direcci�n general de Cultura y Educaci�n de la Provincia de Buenos Aires. Ha sido miembro activo de SLAN, Sociedad Latinoamericana de Neuropsicolog�a y disc�pulo directo del Doctor Juan Enrique Azcoaga. �
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